Las guerras en paz de cada uno

No hay peor sensación de rechazarse a uno mismo, de sentirte en la soledad más absoluta. La soledad cada uno la interpreta a su manera. Generalmente, es algo involuntario, con una sensación de falta de compañía, con motivos de timidez, de estar en un lugar nuevo, de no conocer a la gente etc.

En mi caso… bueno es algo más filosófico. Supongo que también es soledad, pero no conozco a nadie que lo sienta como yo. Mi soledad se basa en verme a mi mismo una persona vulnerable y eso me hace sentir rechazo hacia mi mismo, por esa sensación de débil, vulnerable e inseguro. Básicamente mi personalidad y esencia es la que rechazo. Pero tiene un componente social y hereditario, no es voluntario.

Es social, ya que veo a todo el mundo como individuos que miran por sí mismas por encima del resto (Que es normal) y por esas razones, son potencialmente peligrosas para mí. Básicamente, esa naturaleza egoista de las personas que me hace sentir que no soy nadie, que estoy aquí por un cúmulo de casualidades, sin sentirme querido o protegido por nada ni nadie, no teniendo ninguna motivación y por otro lado la parte envidiosa, rencorosa o de superioridad que tenemos unas personas con otras, me hace sentir incómodo e intranquilo con los demás, viendo mi ser muy vulnerable si me expongo. Y por eso busco la soledad de forma voluntaria.

¿Recuerdas aquella sensación donde tú ibas con ganas, buena energía, ilusión y muy seguro de ti mism@, y esa propia actitud hizo que te sintieras rechazado o atacado por el resto o por la situación? Si, esa sensación donde parece que «te paran los pies» por intentar ser diferente y te hicieron ver, que por ser tu mism@ puedes ser repudiado en según que lugares. Si, esa sensación que te hace ser de una manera que no eres tú, pero que por miedo a la repulsa, lo eres, te acostumbras y cambias sin darte cuenta.

Yo creo que cada vez más y la expresión de «Yo no confío ni en mí mismo» parece que se está tornando realidad. Y es que siento que cada vez estamos viendo más desconfianza y enemigos por todas partes, llevándonos a ser más individualistas que nunca. Parece que estamos en modo supervivencia constante, para que nadie te la juegue, nadie te trate o te haga sentir mal cuando estas en un entorno donde tienes que compartir con otros. Y esto te quita la tranquilidad, cuando una parte importante de las personas y gran parte de una felicidad pura es justamente socializar con las personas que quieres.

Es esa sensación de que no pasa nada, pero en realidad estamos esperando ese conflicto o esa «ostia» que de algún lado vendrá. Es esa sensación de vivir en una guerra que no está pero se siente, esa guerra en paz y silenciosa, donde todo el mundo llegado a un punto, puede ser molesta y donde nos jugamos nuestra alegría, respeto y autoestima.

Y todos vamos por ahí, como si eso fuera normal, incluso sin querer hacerle mucho caso a esa realidad, que en el fondo nos limita muy mucho el ser, hacer y decir cosas que realmente nos gustan. Pero no podemos.

Si te ha parecido una exageración lo que cuento, bueno, puede ser, pero es más o menos como me siento yo. Y si tú te sientes de una forma parecida o totalmente distinta, también puedes contarlo y escribrilo en esta misma web.

Mis dos filosofías

El Yin y el Yan, el día y la noche, el bien y el mal. Todo tiene la cara B y justamente yo pasé de ser el monje optimista al monje pesimista. ¿Y sabes qué? Los dos tienen razón, todo depende de cómo interpretes las cosas, todo, todo. Claro está que ojalá todos tuvieramos unas ideas y filosofía de vida optimista, pero no es tan sencilllo.

Pienso que cada individuo sin excepción, buscamos sentirnos importantes. Cada uno lo busca a su manera ya que es una sensación totalmente subjetiva. Algunos lo intentan buscar a través del dinero, otros a través del trabajo y los logros, otros a través de su forma de ser, otros por su cuerpo, otros a través de formar parte de un movimiento, una ideología o simplemente ser hincha de un equipo. El sentirse importante es sentirse protegido, es sentirse que eres útil, que eres alguien. Lo mismo hace el chaval que se porta mal para llamar la atención de sus padres o de quién sea.

Todas las anteriores sensaciones de importancia, pueden ser válidas, pero para mi, la más pura y la que realmente vale, es la importancia a través del amor. Desde pequeño, he tenido la idea de que por el hecho de que los seres humanos nos preocupamos por los demás, ya somos todos importantes y por ende, me podía sentir querido. Y es verdad, no hay poder más absoluto y que impacte más que el amor.

Con esa filosofía, pude hacer muchos amigos, no juzgaba a nadie porque cada uno tendrá sus cosas para ser como es o hacer las cosas que hace y la verdad que me funcionó muy bien durante mi infancia. Sentía que mi personalidad graciosa, amable y muy dado a los demás, era parte de que yo me sintiera bien y el resultado de tener tantas amistades, era el fruto de estar en lo cierto.

Basarse en que yo soy importante para los demás, me daba la libertad de ser quien soy, ya que en el fondo, hay cariño. Por eso, cuando yo les hacia rabiar a mis hermanos y se enfadaban mucho conmigo, en el fondo notaba que había cariño, por lo que eso era lo importante. El sentirme yo importante por mi forma de ser, me permitió poder disfrutar con los demás y tener los mejores momentos de mi vida. Socializando, sintiéndome importante y sintiendo a los demás importantes también.

Pero claro, ahora viene la otra cara. Cómo se justificaba entonces, las acciones de meterse con alguien, el mal trato, la envidia… con odio? Es todo menos amor, pero veía que ocurría en mi entorno, como en cualquier otro, y sentí que si eso me ocurriera a mi, no sabría cómo gestionarlo y que lo pasaría muy mal. Por eso, el humor que tanto me gustaba y que era uno de los motivos de caer bien a la gente, vi que se me podía ir en contra, si alguien y sobre todo, mi entorno más cercano me tratase como tonto. Y eso pasó. Cuando yo fui víctima de aquello, de no verme como uno más, sino sentirme un objeto de gozo para otros, aquello que tanto temía sentir ocurrió: No era importante para los demás. Aquí mi filosofía cambió.

Es difícil explicar, pero se podría resumir en que dejé de creer en el amor. Es más, hoy día siento una especie de rechazo hacia ello. Es como si sintiera que el amor es la excusa perfecta para que cada uno de nosotros se sienta bien y sea el motor que motive a estar bien con nosotros mismos. Todo el mundo cree en el amor, pero nadie la practica adecuadamente. Es más, todos sabemos lo que nos conviene, ser educados, saludar a las personas, darnos abrazos, darnos besos, decir te quieros, tocarnos… es 100% seguro de que si haces algo de lo anterior, te sentirás mejor. Pero cuántos de nosotros lo prácticamos? ¿Por qué ese miedo y rechazo a mostrar cariño? No lo entiendo… En realidad creo que seguimos buscando eso pero sin ser tan explicitos, sintiéndote importante por otros motivos como ya he dicho antes.

Por eso, siento que es una herramienta egoísta. El amor debería ser universal, todos con todo el mundo, en todas las direcciones y sin tener en cuenta qué o quién es cada uno o cada cosa. Sin embargo, es muy clasista e interesado el amor/respeto que siente cada uno por el resto, por lo que no, no puedo sentirme querido ni querer a nadie de forma arbitraria, lo que rompe un poco la propia definición de amor que yo considero.

Esto, supongo que todos lo sabemos ya y de hecho, es que es imposible querer y respetar a todo el mundo por igual y desde aquel día que sentí que se metieron con mi forma de ser, con lo más importante que yo tenía y con ese dolor en mi propio ser, la razón a las ideas de que todo el mundo en su forma más pura, es egoísta, de que cada uno al final mira por sí mismo (Supervivencia social) y que es mejor estar alejado de la gente, ocurrieron. Tal como mi madre me enseñó.

Ah porque claro, supongo que también sabréis que toda la mierda, los traumas y las inquietudes que tenemos, en gran parte vienen de nuestros padres o incluso antepasados, verdad? Sí, todo eso se hereda y se va pasando de generación en generación. Bueno, pues ya lo sabéis, solo tenéis que investigar un poco.

Y bueno, aunque conscientemente mi madre no me enseñara a pensar así… inconscientemente si lo hizo.

Entonces, me hicieron sentir dependiente de otras personas para sentirme seguro y protegido, para eso, teniendome que llevar bien con el resto, donde irónicamente no puedo conseguir eso porque desconfío de todos. Por lo que, me encuentro en un vacío existencial enorme, una autoestima inexistente y un martirio por mi forma de ser basada en el humor, la creatividad y el compañerismo, ya que esos elementos fueron los que hicieron verme vulnerable y lo que ocasionó mi sufrimiento ante los demás, temiendo que ese dolor se vuelta a repetir, viéndome débil al no saber ni poder gestionarlo y rechazandome yo mismo por eso.

¿Quieres conocer mi historia?

Episodio 1: Mi Actual Yo

Lo primero de todo, esto no es una racha ni algo pasajero. Es algo que me pasó con 16 años y ya tengo 36. 20 años llevo sufriendo este mal, que entre tú y yo, preferiría no haber vivido estos últimos 20 años la verdad. Se que puede sonar duro, pero… es así.

Y diréis…. ¿Has pensado en suicidarte? Y la verdad es que no. Creo que no lo he pensado por el simple hecho de que le doy tan poco valor a mi vida y a mi ser, que incluso siento que no merezco suicidarme y llamar la atención por ello. Sería raro y aunque ya estuviera muerto, un golpe para mi ego y para el qué dirán en el sentido «Este se ha suicidado? Te has enterado.. bla bla bla» y no. Además, hay una cierta esperanza y una especie de orgullo que me impide pensar en hacerme yo algo malo a mi mismo.

Ahora, el hecho de dormirme y que ojalá en una muerte dulce nunca más despertara, eso sí, muchas veces incluso recientemente. Pero aquí sigo, mira que es caprichosa la vida…

En fin, en qué consiste mi vida? Principalmente, llevar ese sufrimiento por dentro como una procesión, no conectando con mi ser, ya que eso me hace sentir mal y por el sentimiento de molestia o inferioridad que puedo ocasionar en los demás, me rechazo y siento a todo el mundo como que solo busca su propio bienestar y por ende, justificar asi que yo para ellos puedo ser una posible molestia o amenaza y por ende, sentir que ellos lo son también para mi, llevándome inevitablemente a querer pasar el tiempo a solas con mi soledad, con la que tampoco estoy a gusto.

Y es que, ¿a quién le gusta sentirse solo? A nadie, a mi tampoco. De hecho soy una persona muy social y que necesito mucho de las relaciones y aprovecho mis pocos momentos de lucidez para eso justamente, socializar. Pero son momentos muy puntuales, ya que la gran mayoría de mi tiempo, diría que un 95% de los últimos 20 años, los he pasado a solas.

Suena a que no se decir NO y puede tener tintes de ello. Pero sé decir NO si es solo para mi. Si implica a otros y aun creyendo que tengo razón, me suelo sacrificar yo y eso es lo que quiero evitar, pero no puedo, me doy cuenta y sufro.

¿Y qué es lo que hago en mi día a día? Buena pregunta y rápida respuesta: Evadirme de todo, perdiendo el tiempo para que llegue un día más. Estoy con el móvil, mirando Redes sociales, mirando algunos foros como forocoches, viendo noticias del marca y 20 minutos, viendo videos en Youtube, TikToks… o si no, en el PC. En el PC me paso el 95% del tiempo cuando estoy en casa, que es el 95% del tiempo de donde estoy. Jugando a algún videojuego, o viendo videos… en fin nada, productivo y solo cosas que me evaden o distraen de mi realidad, supongo. También puedo dormir mucho. No por placer, sino por no saber en qué pasar el tiempo y como este malestar también me cansa mentalmente, aprovecho. Que oye, también parezco más joven de lo que soy, puede que eso tenga que ver. O que viva en un chalet en el monte rodeado de naturalzea y nada más. O no, yo que sé.

El hecho es que soy un zombie viviente, tengo todas mis emociones bloqueadas por una coraza que me impide sentir alegría, comodidad, bienestar, tranquilidad, disfrute, tristeza, pena, amor, cariño, complicidad… solamente me permito sentir hambre, amenaza, disgusto, intranquilidad, inseguridad, ganas de estar solo sin quererlo, bloqueo mental cuando socializo y claro, esto no es algo que se me note a simple vista, lo disimulo bien, pero jamás hablo de mi o si lo hago, jamás muestro síntomas de alegría, ilusión etc.

Por eso, me suelo sentir algo más tranquilo cuando no tengo nada que hacer un día cualquiera. Bueno, nada que hacer que no implique una relación social, claro. Si la voy a tener, por mínima que sea y si ello implica una mínima relación personal con alguien, (Ir a comprar no cuenta), donde tenga que sacar parte de mi personalidad o de mis necesidades como persona, ya es como que estoy intranquilo y de alguna manera, preocupado. Si para el colmo, esa interacción puede ocasionar una cierta molestia o incomodidad en alguien (Quejarte por algo que considero, por ejemplo) ya lo paso bastante mal.

Y soy consciente de que aunque un día sin tener que hacer nada y sin salir de casa me hace sentir más tranquilo, es una victoria falsa, ya que perpetúo el sufrimiento, intentando evadirme con distracciones en casa.

Y básicamente… esa es mi vida. ¿Qué como llegué a esto? Pues ni yo mismo lo sé la verdad, solo conozco mi historia.

Mis padres

A ver. Actualmente, mi padre está muerto, falleció en 2016. Vivo con mi madre, en una especie de duplex en el monte, rodeado de naturaleza y poca gente. Prácticamente, mi madre es la que hace todo, la comida, la lavadora, la limpieza… incluso mi cama. Ella nunca me exige que haga nada y su manera de quererme es esa, sobreprotegiéndome y sobrecuidandome.

Y yo no estoy a gusto con ello, porque siento que estoy atrapado en esa comodidad. Así ha sido siempre, y claro me siento un poco inútil de no saber hacer cosas y aunque la respuesta es fácil y clara: Pues empieza a hacer o vete de casa, me veo incapaz de empezar a hacer tareas, aunque suene a excusa (y tal vez lo sea) y me sentiría muy raro si empiezo a hacer tareas.

Bueno, de vez en cuando las hago, pero para mi madre ya he hecho suficiente y dice que ya seguirá ella. Y yo, claro, acepto. Por eso mismo, creo que si saliera de casa, yendo a vivir solo o con alguien, me costaría mantener una cierta normalidad hogareña por mi mismo, y siento la necesidad insana de que alguien cuide de mi en ese aspecto.

Estoy en un laberinto sin salida, pero claro, también lo pienso y… que será de ella tan sola? Lo único que se dedica es a ver la tele o Youtube series Japonesas o cen el PC comprando ofertas que ve por páginas random que lo único que hacen es llenar la casa de más trastos de los que ya hay. Tenemos un perro, pero aun así, siento que el que yo esté, de alguna manera se siente más acompañada y protegida. Vaya, lo mismo que busco yo! Casualidad.

Pero sobre todo.. que será de mi! Si yo ya no me siento bien conmigo mismo estando en casa, fuera de casa sería aún peor.

En fin, que nuestra relación es… la justa. No sé, ha llegado un punto en que me incomodoa hablar con ella de mis o sus cosas, huyo de pasar tiempo con ella, y solo le pregunto por el perro y poco más. Ni cuento como estoy, ni le pregunto a ella. Me incomoda mucho. Supongo que será el resultado de acostumbrarme a que nunca me hayan preguntado. Cuando me pregunta algo, normalmente siempre un «bien» lo soluciona todo y salgo del paso. Es como si sobre nuestra vida, nuestras emociones y del como estamos, no nos importara y solamente hablamos de cosas superficiales o del perro.

Al perro sí, le abrazo, le achucho, le doy besos y de todo, pero con mi madre… es que incluso me incomoda comer con ella y no saber qué decir. Por lo que si con mi madre me pasa eso, como voy a estar bien con cualquier otra persona? Por lo que siempre intento buscar la soledad. Triste, pero así es. Actúo justamente lo contrario que soy yo, que necesito cariño, como todo el mundo. Pero algo me hace huir de ello.

Porque claro, a quien no le viene bien

El simil con mi perro

Si antes he dicho que las cosas se heredan de los antepasados, las mascotas también heredan lo que ven en casa y si no se ha entendido muy bien lo anterior, hay un buen simil con mi perro que yo creo que ayudará a entenderlo.

Mi perro es muy bueno, todo el mundo lo dice, no ladra apenas, se porta bien, es cariñoso con las personas etc. Simplemente con verlo se deduce (Foto de mi perro)

Lo que ocurre es que a pesar de que yo vea que es un animal que le gusta correr por ahí, explorar y caminar, yo ya apenas lo saco por por miedo a que se junte con otros perros, incluso el otro día, iba con él por un paseo y no se atrevió a cruzar donde había un par de perros más adelante. Tuve que ir a buscarlo detrás al pobre y atarlo y hacerle ver que no ocurre nada. Se siente un poco tenso cuando le van a oler, pero ya.

Mi perro, antiguamente el líder era mi padre y hoy en día soy yo, por lo que a donde nosotros vayamos o digamos, ahí nos sigue. Lo que pasa es que mi madre, con sus miedos de la socialización en general que tiene ella, nos ha dicho siempre que el perro no vaya donde hay otras personas, porque puede molestarles, puede que haya otros perros y se arme la de dios etc, que solo para problemas (Bien, nos suena, ¿no?). Cuando yo lo he querido, lo he llevado y nada de esto ha ocurrido, se llevaba bien con otros perros y aunque andaba a su bola, nunca nos ha dado ningún problema (Aunque para mi madre, no ha ocurrido pero PUEDE ocurrir).

Hasta que claro, ocurrió. La primera vez, fue en el pueblo de veraneo donde solíamos ir, donde mi hermano mediano y mi madre le llevaron al perro a pasear por el pueblo, y varios perros «que no son de nadie» (ejem, ejem) pero que viven por ahi, le atacaron al mio por ser forastero o lo que sea. Hasta el punto que le dejaron un poco cojo por unos dias y le llevaron al veterinario para chequear que todo bien.

La segunda, vez fue hace no tanto y después de bastantes años del anterior ataque. Iba yo con mi perro y dos amigos caminando por el monte y se nos iba a cruzar una pareja de personas mayores con otros dos perros. Mi amigo me dijo que mejor atara a mi perro, pero como siempre, no había pasado nada y no creía que pasaría aquella vez.

Pero si ocurrió, donde uno de los perros machos de la pareja, atacó al mío, dando una visión de auténtica dominación y superación y muy violento parecía que iba a acabar con la vida de mi perro, hasta que el dueño, le agarro de los huevos a su perro y soltó al mío. Ahí fue cuando vimos que mi perro no tenía especialmente nada, pero el susto, la imagen y toda la peligrosidad que antes no veía, ahora ya sí.

Después de aquello, alguna que otra vez he intendado salir de nuevo con el perro, pero me ponía tenso cada vez que otro perro andaba cerca y mi perro igual. Incluso paso por una casa contigua donde tienen otros perros y el mío se da media vuelta y se vuelve para casa.

Vamos, que está como yo, en casa, se siente seguro pero sin vivir la vida que realmente le gusta a un perro, la de explorar, pasear por ahí y descubrir nuevas cosas y olores.

Exactamente esa historia la he sufrido yo. Mi perro se lleva muy bien con las personas, pero con otros perros prefiere evitarlos o se le ve incomodo con las orejas para arriba y tenso, justo exactamente igual que yo, me llevo muy bien con los animales y los niños, pero con los adultos, estoy en modo alerta.

Como mi perro, fue incapaz de defenderse por el tamaño y seguramente la edad de diferencia de ambos perros y yo en su día no fui capaz de defenderme tampoco de las cosas que me molestaban que otras personas me podían hacer sentir, por lo que ambos, hemos aprendido una indefensión ante esas situaciones que pueden ocurrir y que ya han ocurrido.

Necesitamos tener un referente de seguridad, que para mi perro soy yo y si yo ya voy con miedo, él mucho mas. Yo igual, mi referente que sería mi madre es muy insegura y con miedo, además de que ella fue un poco la que me inculcó esta peligrosidad y no ser nadie a la hora de socializar, por lo que no tengo referentes y me siento un poco solo.

Y por último, mi perro se queda en casa y yo me doy cuenta y me da pena, porque no le sacamos y ya está acostumbrado a no juntarse con otros.a por ahí por miedo y yo igual, para mi madre que yo esté en casa, viendo la vida pasar, cuando para mi fuera está todo lo bonito y lo feo de la vida, pero es lo que nos hace vivir y no soy capaz de salir y me da rabia que mi referente, lo vea esto con normalidad o ni le preocupe lo más minimo.