Diario 28/01/26

Si creo que he necesitado o necesito, algo parecido a la mili, es decir, no quizás mili pero si alguna situación donde necesite yo sobrevivir y pensar en mi para poder salir adelante. Por otra parte, la presión excesiva si que la veo muy nociva, pero en el otro extremo el decir “no pasa nada” o “puedes dejarlo cuando quieras” sin un ápice de esfuerzo al máximo o de darlo todo o de aunque me cueste, acabarlo, hace a las personas que siempre sientan que la huida es su comodín.

Me refiero a que nos tienen que enseñar que a través del trabajo, del esfuerzo, se tiene que valorar uno mismo, porque eso nos servirá para salir también de los momentos malos o peores.

Lo mio como lo siguiente: Un niño te viene llorando y te dice que le molesta que otros niños le digan que es tonto. El no puede hacer mucho, solo decir que “no” y llorar, porque parece que los demás tienen más fuerza en llamarlo tonto y él no puede hacer frente a eso. Qué le dirias a ese niño? Le tendrías que motivar para que cuando le llamen tonto no flaquee y se defienda de alguna manera ante los ataques, no? Le harías ver al niño que no es ningún tonto, que los que lo llaman lo son en el fondo, y dice más de ellos que de uno mismo etc,. Es decir, buscarías la manera para hacerle sentir al niño que no es ningún tonto y le darías técnicas para que le diera la vuelta a ello.

Muchas veces se le da la vuelta desde un punto de vista de defensa y conflicto. Porque el conflicto no dura para siempre, en cambio la sumisión sí.

Pues eso me pasó un poco a mi. A mi me decían desde siempre que estaba loco. Y no me importaba, porque en el ambiente que me lo decían era cómodo para mi, por lo que no me lo tomaba desde un punto de vista peyorativo, sino que controlado y con “cariño”.

Pero eso mismo me ocurrió con los amigos de la calle, un ambiente que yo ya de por sí lo percibía como “peligroso” y de “no amigable”. Por lo que empecé a sentirme que ese adjetivo, de una forma peyorativa tomaba control sobre lo que yo pudiera sentir de mi, como aquel niñó cuando le llaman tonto y no sabe qué hacer para dar la vuelta a ello.

Entonces mis padres, se indignaron cuando les conté que la gente me llamaba que estaba loco, que me faltaba un hervor etc, y me dijeron que podían hablar con sus padres para ver que se podía hacer. Pero yo no quería eso. Necesitaba justamente eso, que me devolvieran mi esencia, que me entrenaran para sobreponer ese sentimiento de que yo, haga lo que haga y como soy yo, es perfecto y está bien y no me tengo que sentir mal conmigo mismo, solo porque unos me intentaran dar esa sensación.

Pero eso no ocurrió y aquel dolor no se fue ni se ha ido hasta el día de hoy, lo cual es una parte importante de la depresión que tengo hoy día.

Por AdminBien

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