Hoy toca el concierto de Linkoln park en Bilbao y aun mi existencialismo, el dolor que tengo con ello, las motivaciones para que esté tranquilo y a ver que pasa, brillan por su ausencia.
El trauma parece que se ha cronificado y mis ideas de que el mundo es hostil y yo no me puedo defender, son palpables.
Llueve mucho, es un día gris. Dia de carnaval. De hecho tendría que estar disfrazado y pasandolo bien con la gente. Pero ay… que es pasarlo bien con otros… sufro bastante en presencia de otros, sobre todo por no poder disfrutar de la compañía. Son años así, muchos años, acostumbrado diría, pero jamás te acostumbras a este dolor, sensación de angustia.
El miedo me ha vencido, lo reconozco y no tengo ni motivos ni ninguna estrategia para poder sobreponerme a ello. Mi importancia, mi existencia… echo de menos todo ello.
Aun recuerdo cuando me sentía libre y era yo con todas las consecuencias. Esos días, no sé si volverán.
¿Es una actitud pesimista? Pues sí, pero sobre todo porque soy realista.
Es así, admito que soy débil y vivo como lo que soy.
Que la soledad sea mi único consuelo dice mucho de mi vida.
Veremos como va la noche, si por algún casual, se cruzan los astros y puedo permitirme disfrutar un poco. Veremos. Espero.