Diario 27/01/26

Lo que me dijo el psicólogo, hay cierta rabia hacia mi madre, porque siento que en el fondo con su educación es como yo me siento así, así de vulnerable y así de frágil con los demás.

Lo peor es que la educación se basaba en los demás, en no molestarles y en no ser unos egoístas, de hecho yo pensaba que si yo pienso en los demás y los demás son como yo que piensan en los demás, no haría falta que yo pensara en mi, porque ya lo harán los demás. Cierto, verdad?

Pero el mundo no funciona así, y yo sabía que en ciertos momentos, había que defenderse o autoimponerse para que otros no se pasaran contigo o no te tomen el pelo.

Y eso era así, vale. Claro que, otro miedo también rondaba en la educación. La soledad. La soledad de no sentirte parte de nada, de no socializar, de no crear vínculos con nadie… pero sin embargo pensar en los demás.

Era como si el pensar en uno mismo, era el demonio, por lo que había que pensar en los demás, pero los demás, solo piensan en ellos mismos, por lo que no puedes ser parte de ellos, si no piensas como ellos. Eso era básicamente el resumen de lo que me enseñaron, aunque no directamente, claro está.

Entonces tenemos por un lado, una labor hacia los demás, pero desconfiando en las relaciones intimas por así decirlo y el egoísmo, como un demonio. Tanto es así, que algunas zonas, mi madre me las marcaba como claramente egoístas y por lo que yo, le empecé a temer. Esos sitios, por decir algunos eran:

  1. El pueblo al que veraneábamos: Donde decía que la gente era envidiosa, vaga, rencorosa y hostiles con los de fuera. Entonces yo entendí que ahí no éramos bienvenidos y no me sentía cómodo paseando por dicho pueblo, aunque en un inicio me encantara.
  2. El pueblo donde vivíamos: Como que había cierto tinte abertzale que mi madre no comulgaba, donde en el trabajo se formaban grupitos y ella no estaba, por lo que si no les bailabas el agua, te iban a mirar mal etc. Yo a esto le tenía miedo, como muchos adolescentes a que se rieran de mi y me ridiculizaran de alguna manera.
  3. Su prima: Su prima que era una profesora, donde la llamaba rotermeyer, la que solo había que hacer lo que ella quería, no teniendo en cuenta los sentimientos de los demás (Egoista) y que es muy suya y que se enfada o te grita si se le cruca el cable

Bien, estos son algunos ejemplos, pero yo a esos ejemplos, les tenía cierto miedo. Ese cierto miedo es que ya los tomaba como algo “negativo” como algo “egoísta” y por lo que había un cierto respeto/miedo a que algo malo pasara.

Y mi trauma vino en la calle, con los amigos que pensaba que me ayudarían a quitarme ese miedo por una vez por todas y ver que la calle, si es con amigos, no es tan peligroso. Pero justo pasó lo contrario, dejándome tocado en una fibra de mi personalidad que es el humor, donde la palabra “loco” se convirtió en un stigma, cuando siempre había sido una especie de adjetivo/elogio hacia mi persona.

Eso me dejó depresivo cronicamente, porque no me pude defender, por miedo, ese miedo tomó posesión de mi ser, de ver como era cierto que no era capaz de defender lo mío y solo podía escapar si alguien me causaba malestar. Asi me convertí en una especie de posible molestia para los demás, y eso me molestaba porque no sería capaz de gestionar de nuevo esa situación. Aparte de que siempre se repetía esa sensación positiva, me llevaba siempre a lo negativo, porque así, confiadamente me vino la leche. Y sintiéndome finalmente que a nadie le importo, esa soledad, esa evitación a todo lo negativo y egoísta es lo que me da esa falsa tranquilidad que cuando socializo, vuelve otra vez el nerviosismo y de alguna manera, la ansiedad.

Por AdminBien

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