Todos los problemas que tengo yo y mucha mas gente son problemas existenciales. Es decir, necesitamos motivos para ser quien queremos ser y percibirnos como lo que queremos ser.
Y aquí viene la trampa: Uno mismo no elige lo que quiere ser libremente, el entorno y con los que te relacionas, afectan de manera extraordinaria en la forma de ser de cada uno.
Entonces nos encontramos con que yo quiero ser de x manera pero necesito algún tipo de validación externa que me permita o me ayude ser así. ¿Cierto?
Siempre se dice, que no hay que hacer caso de los demás, que con lo que uno quiere y hace ya es suficiente y ojalá fuera así. Pero la verdad es que nuestras relaciones nos definen a nosotros.
Por ejemplo, si yo quiero ser gracioso, estaré en un grupo donde les gusten mis chistes, no en un grupo donde siento que molesto o que no están cómodos conmigo.
Por eso siempre e inconscientemente te estás dando un valor a ti mismo en diferentes grupos sociales, familia, amigos, trabajo, estudio, ocio, deporte… y puedes sentirte que eres una persona diferente en cada uno de ellos.
Ahora bien, que ocurre si tu existencia como tal, no se ve “aceptada” (Digamoslo así) en ningún entorno o te da miedo a que así sea por lo que te empuja a estar solo y a sentir soledad?
Lo que más importa en este mundo es lo que tú piensas de ti mismo y lo que más influye en lo que piensas de ti mismo son las experiencias positivas pero sobre todo las negativas y de cómo has actuado o se han “solucionado” esas experiencias y si se han solucionado.
Y no ha tenido porque pasar una desgracia tremenda, simplemente algo que nos hirió, que nos molestó, que cambió nuestra forma de ser a algo que no queríamos, si en su momento no se ha solucionado o incluso en el presente, no se ha cerrado esa etapa en tu mente, tendremos serios problemas existenciales sobre nosotros mismos, lo que nos puede llevar a tener sensaciones depresivas, tristes, de soledad y de que nada nos motiva… porque somos nosotros los que no estamos bien.
Por ejemplo, la etapa crucial es la adolescencia, donde ahí es donde intentas descubrir y definirte quién eres. Siempre hay varios grupos sociales dentro de esa etapa, los guays, los malotes, los ligones, los vagos, los deportistas, los graciosos, los callados… un monton y no sé si para el futuro o no, pero esa etapa puede marcar en muchas ocasiones tu percepción de ti mismo. Alguna vez fuiste aquello y eso forma parte de tu ser, en menor o mayor medida.
Y yo creo que muchas veces, el adolescente no es o no fuimos capaces de gestionar esas emociones de grandeza, de poder, de debilidad, de miedo, de humillación y si no tenemos un apoyo externo claro (que normalmente es la familia) en esas situaciones, o no se hablo claramente de nuestras emociones, si no percibes ayuda, te puedes quedar si tienes mala suerte, en las emociones negativas y autodestructivas.
Por eso mucha gente después es adicta a un montón de cosas. Otros, intentamos evadirnos del daño que tenemos e intentamos hacer que todo está bien, que todo es normal, cuando no lo es.
Tenemos una crisis existencial tremenda, donde no nos vemos felices en ningún escenario porque no hemos cerrado un capítulo doloroso de nuestra vida.
Y en mi opinión, tal como seguramente vino de fuera, de otras personas, externamente, solo desde fuera, con ayuda y con apoyo emocional, se puede mejorar y poder pasar página de aquello que hoy en día nos sigue afectando, nos sigue limitando y no nos deja sentir esa libertad de ser nosotros mismos.
Por eso mismo, porque lo de fuera nos afecta, tanto para lo malo y para lo bueno. Y como decía un psiquiatra “lo que no se dice, no muere, lo que no se dice, te mata por dentro” refiriéndose a las cosas malas que hay que sacarlas fuera de nuestra mente.
Por eso, urgentemente, necesitamos gente que nos haga creer algo bueno. Antes era dios, que nos quería por encima de todo y muchos utilizan para sentirse bien. Pero hoy en día es difícil creer en algo bueno que lo sea genuinamente para ti y por eso, en parte hay un gran problema existencial de vernos como queremos vernos.