Mi simple existencia se basa en lo vacio, en lo insignificante, en lo poco que importa para el mundo, el universo y para mi mismo también.
Esto confronta con la necesidad intrínseca que tenemos todos los seres vivos y humanos por sentirnos queridos por otros, es algo necesario.
Pero la idea de que cada uno miramos por nuestro bien, ya sea apoyados o a costa de los demás, es innegable. Incluso en algo como en el amor. Yo hago cosas para que me amen, porque así, me siento mejor conmigo mismo. O le hago sentir mal al otro porque así, yo, me siento un poco mejor. O le ayudo a alguien porque eso me hace sentir mejor. O le robo a alguien porque así yo tengo sus cosas y es una victoria para mi.
En todo, absolutamente todo lo que hacemos, está el beneficio propio, ya sea material, sentimental o económico, detrás.
Entonces es difícil creer en que soy alguien y en que importo a los demás.
Además, esta manera de ver la vida viene desde un dolor, desde un trauma que tiene que ver con un miedo inicial de no ser aceptado, de que ser rian de mi, de que no me acepten en un grupo social y de que eso ocurra y lo haga con mi propia forma de ser.
La palabra que me causó ese trauma fue la de “loco”. Siempre me habían llamado loco, pero en ambientes donde ese miedo inicial no estaba, por lo que entendía que me llamaran loco como una persona libre, una persona graciosa, una persona única, una persona interesante y a veces también, cuando me metía en el papel, sentía esa sensación de respeto de “cuidado que este está loco” por lo que me daba cierta libertad de imponer respeto, dependiendo la situación. Pero la mayoría de las veces era porque me encantaba el humor, porque soy muy creativo y hago y creo cosas que la mayoría no son capaces. Es cierto que la creatividad y eso aplicado al humor, hacen a una persona interesante y que siempre te sorprenda.
Pero cuando el miedo me dio esa sensación de no aceptación, de hacerme de menos con esa misma palabra “loco”, ya empecé a sentir lo que siempre temí. Por lo que me sentí atacado, pensaba que se reían de mi por lo que decía, sentía que solo era un loco y no una persona como otra cualquiera, pensaba que no se tenía en cuenta lo que decía, que era poco inteligente, que cualquiera podía decirme algo y cualquiera se podía reír de mi o de lo que hacía o decía, aun sin ir con esas intenciones.
Y al no poder gestionar esa negatividad que me hacían sentir, al no saber cómo actuar, al no querer enfrentarme a otras personas por lo que me estaban haciendo pasar, simplemente opté por abandonarlos.
Pero eso hizo que esa herida, ese miedo ahora tuviera una experiencia real que me recordaba que hay personas que te pueden hacer daño. Y la explicación para que eso ocurra, no solo en mi y en aquella experiencia, sino en el mundo entero, es lo que he contado en el tercer párrafo.
A partir de ahí, toda mi existencia que hasta entonces lo había basado en respetar, en tener en cuenta a otros, en llevarse bien con la gente, en hacer pasar bien a los demás, en hacerme respetar, en sentirme importante para los demás, para que de esa manera, yo sintiera todas esas cosas hacia mi mismo… dio un giro total de 360 grados.
Desde entonces, aun con las personas que me sentía cómodo, con las personas en las que tenía absoluta confianza, pasaron a ser posibles personas conflictivas conmigo, ya que eso pasaría cuando yo hiciera algo que pueda molestar (sobre todo en esos casos) o cuando dijera algo “gracioso” (me recoradaba al trauma de lo de loco, por lo que tengo un rechazo también con esa parte divertida de mi personalidad, ya que me lo recuerda) o por el motivo que sea, porque al fin y al cabo, lo dicho, cada uno va a mirar por lo suyo, y yo, ni tu, ni nadie importa más que uno mismo a si mismo.
Y desde entonces, con mi existencialismo roto, con el trauma del “loco” y el humor, sintiéndome absolutamente solo en este mundo, sin razones por las que vivir, por las que sentir, por las que luchar por mi mismo y viendo la vida en general un lugar de conflicto constante donde parece que ya he perdido antes incluso de que eso ocurra, me siento totalmente angustiado, totalmente desfigurado emocionalmente hablando y sin ver ninguna salida por ningún lado.
Y con todo esto me pregunto: ¿Cuál debería ser el principal motivo para que yo me quisiera a mi mismo? ¿Cuál es el motivo que tienen las personas que son “felices”?