Psicologo 30/05/26

Yo ahora mismo siento que no avanzo, que pasa el tiempo y sigo igual. Es como si por mí mismo no pudiera espabilar. Hago cosas como ejercicio físico y a veces medito, pero lo mental, que es lo que realmente me falta, lo evito constantemente. Y eso me frustra porque sé que ahí está el problema.

Yo identifico que tengo que trabajar cada día cosas como la humillación y todo lo que arrastro, pero no lo hago. Y además sigo pensando mucho en el tema del abandono, aunque mi psicólogo me dice que tenga cuidado con esa palabra, que es muy fuerte y que no encaja realmente conmigo. Él intenta desmontarme esa idea porque dice que si me la creo, me acabo etiquetando así.

Me explicó el tema del apego, cómo se forma desde pequeño según si te atienden o no cuando lo necesitas. Y me dijo que probablemente lo mío encaja más con un apego ansioso, no con abandono real. Es decir, que a veces estaban, a veces no, y eso genera inseguridad, pero no es abandono como tal.

Aun así, yo sigo sintiendo que emocionalmente algo ha faltado. Como que no importo o que nadie se ha preocupado realmente por mí en ese sentido. Y eso lo noto en cosas concretas, como que necesito que alguien me diga qué hacer o que me dé permiso para actuar o pensar por mí mismo. Me cuesta mucho tener esa autonomía.

También me doy cuenta de que hago con los demás lo que me gustaría que hicieran conmigo. Por ejemplo, le digo a mi madre que deje el móvil, que salga más… porque eso es lo que me hubiera gustado que me dijeran a mí. Yo siento que a mí nadie me ha puesto límites o me ha guiado, y ahora necesito eso desde fuera.

Pero el psicólogo insiste en que ese es justo el problema: que estoy delegando la responsabilidad en los demás. Que estoy esperando que alguien venga a decirme lo que tengo que hacer, cuando el reto real es decírmelo yo a mí mismo. Y ahí es donde yo siento que no puedo, que llevo muchos años así y no soy capaz.

También veo que tengo una tendencia muy fuerte a depender de los demás. Siempre que tengo un problema, busco a alguien. Y eso por un lado es bueno, pero en mi caso lo llevo al extremo: necesito a alguien también para gestionarme a mí mismo, y eso me limita mucho.

Me cuesta asumir la responsabilidad de mi vida. Sé lo que tengo que hacer (meditar, trabajar, tener rutina, cuidarme…), pero no lo hago de forma constante. Empiezo, pero en cuanto pasa algo o me desestabilizo, lo dejo y vuelvo al punto de partida. Y eso me genera frustración, porque siento que siempre estoy en la casilla de salida.

Le comparo y le comento al psicólogo que es como una lesión de rodilla: no basta con ir una vez a la semana al fisio, tengo que trabajar todos los días. Pero yo no soy capaz de hacerlo solo, y ahí vuelvo a lo mismo: necesito que alguien me empuje.

También me señala que hay una parte de mí que se resiste a cambiar. Y creo que tiene razón, porque aunque digo que quiero cambiar, luego no mantengo los hábitos. Es como si hubiera algo dentro que tira hacia lo contrario.

Otro tema importante es la humillación. Eso sigue muy presente en mí. Aunque racionalmente sé que no estoy loco, cuando alguien dice algo o hace un comentario, me activa mucho. Esa herida sigue ahí y me condiciona mucho.

Incluso tengo una especie de contradicción: por un lado me gustaría “pasar de todo”, como alguien despreocupado, pero por otro lado cualquier comentario me afecta muchísimo. Es como vivir en un conflicto constante.

También me doy cuenta de que muchas veces evito situaciones para no sentirme mal. Me quedo en casa, con el móvil o videojuegos, como una forma de evadirme. Pero sé que eso me empeora.

En el fondo, lo que veo es que tengo miedo a cambiar y a hacerme responsable de mí mismo. Me cuesta muchísimo valorarme, poner límites y defenderme cuando algo me molesta. Y eso hace que siga sintiéndome vulnerable a lo que digan o hagan los demás.

El psicólogo insiste en que el camino es asumir esa responsabilidad, dejar de esperar que otros lo hagan por mí y ser constante con hábitos básicos: trabajo, ejercicio, meditación, rutina. Dice que eso es lo que realmente pone orden.

Pero yo sigo sintiendo que me falta algo, como si solo con eso no fuera suficiente. Y ahí estoy, en ese punto: sabiendo lo que tengo que hacer, pero sintiendo que no soy capaz de hacerlo solo y que necesito a alguien que me guíe constantemente.

Por AdminBien

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *